Los aceites industriales

Los aceites industriales deben satisfacer una serie de exigencias, más estrictas que las de los aceites para automóviles.

La técnica evoluciona y la protección del medio ambiente se ha transformado en una de las grandes preocupaciones. Las principales preocupaciones son:

  • Grado de azufre y de compuestos aromáticos lo más bajas posibles;
  • Volatilidad reducida para disminuir las pérdidas en la atmósfera y para proteger al utilizador;
  • Biodegradabilidad, cada vez más exigida en determinados usos;
  • Lubricantes compatibles con los nuevos fluidos frigorígenos que preservan la capa de ozono;
  • Mejor estabilidad térmica y resistencia al incremento de la oxidación para poder responder a los aumentos de temperatura durante su utilización y al espaciamiento de los intervalos de cambio de aceite;
  • Mejora de las características reológicas en frío para facilitar el arranque de las máquinas y para reducir los roces;
  • Reducción de las pérdidas por roce, a todas las temperaturas, a través del aumento del índice de viscosidad de los aceites y por medio del empleo de aditivos reductores de fricción;
  • No-agresividad de las juntas y de la pintura. También se utilizan agentes que mejoran la adherencia del lubricante sobre las superficies y productos que permiten limitar el vapor del aceite en usos en los cuales el lubricante está en contacto directo con el utilizador.

Por último, algunos lubricantes poseen una fórmula "secreta". Algunas veces contienen aditivos "cebos" cuyo objetivo es dificultar los análisis. También existen productos denominados "encubridores de olor" para paliar la incomodidad de algunos olores que aparecen con la utilización de aceites de base o de aditivos.